domingo, 21 de febrero de 2010

Graciano

Un compañero de Asturias me pasa este nombre, parece que se trata de un artista que trabaja en piedra y hace auténticas réplicas en miniatura de cualquier obra arquitectónica, y con mucho éxito, al parecer. Pues mi enhorabuena a este entrañable nombre y bienvenido.
Y hablando de bienvenido, parece que este nombre proviene de este mismo vocablo pero en sánscrito, que además de este significado tiene el de agradable. Este palabra viene a ser igualmente una variante de Gracia.
La persona más destacada con este nombre de la antigüedad es Flavius Gracianus Augustus (¿Abril, Mayo? de 359 - 25 de agosto de 383), conocido como Graciano o Graciano el Joven para diferenciarlo de su abuelo Graciano el Viejo, fue emperador de Occidente entre 375 y 383. Uno de los últimos grandes emperadores romanos, si bien al final dejó mucho que desear.
Destacar de su legado que durante su reinado el Cristianismo se convirtió por primera vez en la religión dominante en todo el imperio.
Bajo la influencia de Ambrosio, Graciano prohibió las ceremonias paganas en Roma; se negó a llevar el título de Pontifex Maximus por considerarlo incompatible con su Cristianismo; retiró el Altar de la Victoria de la Casa Senatorial en Roma, a pesar de las protestas de los miembros paganos del Senado, y confiscó sus rentas; prohibió las donaciones de propiedades materiales a las Vestales; y abolió otros privilegios que poseían los sacerdotes y sacerdotisas paganos.
Graciano también publicó un decreto por el que todos sus súbditos debían profesar la fe de los obispos de Roma y de Alejandría (es decir, la fe de Nicea). El movimiento fue empujado principalmente en la creencia de poder acabar así con el Arrianismo, pero sectas disidentes más pequeñas, tales como los macedonios, también fueron prohibidas.

sábado, 13 de febrero de 2010

Cojoncio

Un compañero, prejubilata, me traslada este nombre. Parece que cuando estaba en Medina, año de gracia de 1971, dentro de las herramientas con las que trabajaba, habia una cosa que se llamaba Adrema, que eran fichas metálicas que se utilizaban para enviar los boletines de saldos a los clientes. Bueno pues alli había toda clase de nombres y ahí apareció, y no es broma, COJONCIO.
He mirado por el Santoral y no he visto ese nombre, así que debe ser la deformación de alguno que ni me imagino.
Nuestro poeta sin par Alberti, en La Arboleda Perdida, hace mención a un viaje por tierras Castellano Leonesas, junto con Gardel, el de los tangos, en donde parece que disfrutaron con todo tido de nombres curiosos que ilustraban los distintos comercios: "Los nombres de los propietarios de las tiendas nos fascinaron. Nombres rudos, primitivos, del martirologio romano y visigótico. Leíamos con delectación, sin poder reprimir la carcajada: "Pasamanería de Hubilibrordo González"; "Café de Genciano Gómez"; "Almacén de Eutimio Bustamante"; y éste sobre todos: "Repuestos de Cojoncio Pérez".
También aparece este nombre en la novela La Colmena, de Camilo José Cela. Cuenta la historia que hubo un seminarista llamado Cojoncio Alba, un seminarista cuyo nombre vino por una apuesta que hizo su padre con sus amigos a que no llamaría Cojoncio a su hijo.