domingo, 26 de junio de 2016

El silencio de la ciudad blanca

Eva García Sáenz de Urturi (Vitoria, 1972)
Editorial Planeta
Colección Autores Españoles e Iberoamericanos
Abril 2016 - 473 páginas



No sé quien fue el primero, pero sí sé que ya son unos cuantos los que ambientan sus novelas en un lugar real. Así a bote pronto tenemos a César Pérez Gellida, que localiza sus asesinatos en Valladolid, Dolores Redondo con su trilogía del Baztán, en el valle de mismo nombre, y ahora tenemos esta novela ambientada en Álava.

No es una cosa propia de escritores españoles, también conozco otros casos europeos:  Henning Mankell localizaba las aventuras de su inspector Kurt Wallander en Ystad, cerca de Malmö (Suecia), Camilla Läckberg en Fjällbacka, también en Suecia, y seguro que si me pongo a pensar sale alguien más, pero prefiero que me lo digáis vosotros.

Como dije antes esta novela se ubica en Álava, y más concretas a una Vitoria en fiestas, con lo que además de sus calles tenemos un poco sus costumbres festivas, aderezadas con una serie de digamos mitos o leyendas sobre determinados lugares de la provincia, que conforman un escenario perfecto en donde se centran todos los ingredientes que pueden lanzar a una novela: misterio, intriga y un poco de amor.

Me doy cuenta que no he hablado de los protagonistas, y creo que no lo voy a hacer, tan sólo decir que el protagonista es un policía con dolorosas experiencias.

La novela se lee perfectamente, engancha (algo para mí muy importante), y al final te quedas con unas sensaciones estupendas.

Esta entrevista con la autora os dará el impulso definitivo para leerla:









martes, 21 de junio de 2016

Ser feliz en Alaska

Rafael Santandreu (Barcelona, 1969)
Grijalbo
Penguin Random House Grupo Editorial S.A.U.
313 páginas - Marzo 2016



No, no estoy en contra de los denominados libros de ayuda, como el presente, de hecho los leo sin ningún tipo de prejuicio, y no digo que no me hayan orientado en alguna ocasión, sin embargo tengo que decir que a la mayoría de ellos les sobra palabrería, y me explico.

Aunque podría generalizar sin riesgo a equivocarme demasiado, nos centraremos en este libro. El autor, psicólogo reconocido por todo el mundo, tiene una gran experiencia, con intervenciones en programas de radio y televisión en donde traslada al público claramente y de una forma muy cercana lo que expone en sus libros,  lo que le hace aún más creíble.

Aquí es donde voy, creo que su verdadero arte es seducir con las palabras, predispone con sus historias y atrae con sus propios casos, personales y profesionales, aplicando al final su lógica, sus pensamientos, su filosofía, al problema en curso, para modificar la conducta del afectado, que creo somos todos, y dirigirnos a la felicidad.

Él lo llama psicología cognitiva, y sobre esto resalto una de sus frases que él ya aclara que en realidad es del famoso filósofo griego Epícteto:

"no nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos a nosotros mismos acerca de lo que nos sucede"

Creo que si lo pensáis está claro, es obvio, y creo que es uno de los grandes principios del libro, y hay un montón de perlas más, dignas todas ellas al menos de reflexión: "Dejar de quejarte y disfrutar de lo que te rodea", "Todos los miedos son creación de la mente", y un largo etcétera.

Pero como veis las más de las veces únicamente orienta hacia dónde está esa felicidad, indica la dirección, pero no habla de los medios, de las dificultades más comunes que pueden encontrarse. Nada es tan fácil.

Yo no soy psicólogo, pero quizás por eso mismo creo que estoy en condiciones de dar mi parecer sobre cómo podían ayudar aún más este tipo de libros, como digo me quedo con su filosofía, pero echo de menos fórmulas concretas para entrenar a la mente o al cuerpo, con ejercicios, métodos o pautas de algún tipo.

Sí, de acuerdo, al final de cada capítulo hace un breve resumen al estilo de los que ponían en los libros de texto en mis años (no sé si será el caso de todos), y que recuerdo que era lo primero que nos aprendíamos, pero también estaréis conmigo en que no es suficiente, creo que a veces hasta desanima.

En cualquier caso, y dicho lo anterior, soy partidario de que cada uno lo lea con atención y saque sus propias consecuencias, mal no va a hacer a nadie, todo lo contrario, no hará ningún mal y sí más de un bien.

Ahí os dejo un enlace de un programa de radio que aconsejo visitéis (El canto del grillo, de tres a seis de la mañana en Radio Nacional), y que creo aclarará más lo antedicho.










viernes, 3 de junio de 2016

Cinco esquinas

Mario Vargas Llosa (Arequipa, 28 de marzo de 1936)
Editorial Alfaguara
Penguin Random House Grupo Editorial, S.A.U.
Marzo de 2016 - 314 páginas



Creo que era ya más que un chaval cuando leí por azares del destino (el libro estaba encima de la mesa), "la tía Julia y el escribidor", inyectándome en ese instante ese veneno que me provocaba una especie de adicción, desde ese momento me ha sido imposible no leer cada novedad que aparecía de este escritor, que no recuerdo me defraudara nunca.

En cada uno de los libros podía reconocer uno u otro personaje, uno u otro paisaje, una u otra situación, pero todas ellas diferentes, únicamente fruto de su desbordante imaginación expresada en un estilo muy propio y particular.

Esta novela sigue la misma linea: historia divertida, entretenida: la justa dosis de misterio y acción salpimentado con un poco de erotismo, vocabulario rico, ágil, descripciones asombrosas, tanto de perfiles de sus personajes como de calles y lugares, que hace que uno se enamore de esos mismos personajes o pueda ver con los ojos de la imaginación perfectamente esos lugares descritos.

No sabría como expresar que esta novela es igual pero totalmente diferente, es algo así como el propio don Mario, sigue siendo el mismo, sólo lo años le incrementan un poco más de sabiduría, que afortunadamente nos traslada a sus obras.

Creo que sin nombrarlo ya he dicho bastante sobre el presente libro.

Si os fijáis en la siguiente entrevista efectuada por Página Dos, su forma personal de expresarse es muy similar a la de los personajes de sus libros, o al menos así me lo parece, ya me contaréis.