viernes, 30 de enero de 2015

El impostor

Javier Cercas (Ibahernando, Cáceres, 1962)
Literatura Random House
Noviembre 2014
425 páginas


Realmente me parece sorprendente que un elemento pueda inventarse una serie de datos de su vida y que nadie lo haya verificado, al contrario, todo el mundo dió por buenos todos los detalles que relataba para satisfacer sus propios intereses. Me parece desalentador. Y aquí hablo de organizaciones como CNT, Generalidad Catalana, organizaciones internacionales relacionadas con el genocidio nazi, incluso llegó a ZP, periódicos autodenominados progresistas (Triunfo, Ajoblanco, …), etcétera.

A todos nos gustaría ser lo que imaginamos y no lo que somos, y creo que esta novela sin ficción es un buen ejercicio de autocrítica para todo el mundo, un motivo más para que pongamos nuestra existencia sobre la mesa, lo hecho hasta ahora, nuestros objetivos futuros, y planificar adecuadamente esos objetivos y nuestra existencia sobre sólidos cimientos para poder llevarlos a buen fin, saliendo aunque sea mínimamente de esa existencia gris en la que estamos inmersos la gran mayoría de seres humanos.

Pasar a la historia por ser un fantoche no me parece demasiado agradable, por muchas justificaciones que alegue ese impostor, según él para ilustrar mejor el mensaje. Me parece de un cínico subido, pues se puede luchar perfectamente por lo que uno cree sin necesidad de llegar a utilizar nunca la falsedad y la mentira.

Tanto Cercas como Vargas Llosa, afirman que Marco (el impostor) es genial porque consiguió del todo, en la vida y durante años, aquello que los novelistas geniales consiguen en parte, en las novelas y sólo mientras dura su lectura, es decir, embaucar a miles y miles de personas.

Visto bajo esa perspectiva literaria podría estar de acuerdo, pero bajo un punto de vista básicamente humano, creo que su actuación es despreciable, máxime cuando se trata de hechos reales tan dolorosos para todos los seres humanos con un poco de sensibilidad.

Hablando de la obra en sí está claro que el autor se lo ha currado: entrevistas tanto con el ínclito como con los diversos personajes que se relacionaron con él, lecturas, documentos, visitas a los lugares en donde dijo estar, en otros en donde realmente estuvo ... Creo que al final sabía más de su vida que el propio interesado, y ha sabido trasladarlo de una manera clara al libro, honestamente, como dejando caer los hechos inventados y reales, que llega a hacerse realmente interesante. Por un lado despeja posibles dudas sobre las contínuas falacias del ínclito, pero por otro lado crea verdaderos momentos de reflexión, no justificando esas tropelías, pero sí relacionándolas con su obra y distintos momentos de su vida personal, que obviamente pueden trasladarse a nosotros mismos.

Una de las reflexiones es la necesidad de sentirnos admirados que creo late en todos nosotros. Otra podría ser la capacidad que tenemos para creernos cualquier historia que avale nuestros ideales, creyéndola a pies juntillas y sin pararnos a verificarlo,  pero prefiero que cada uno encuentre las suyas propias.

Me viene a la cabeza otro "impostor" mayúsculo muy cercano: Jordi Pujol. Parece se tratara de un virus.

Sobre este tema me ha parecido interesantísimo una entrevista del programa de La 2 Página 2, presentado por Óscar López, en donde he situado el enlace para que lo podáis ver directamente.


















martes, 13 de enero de 2015

Underground

Haruki Murakami (Kioto, 12-01-1949)
Tusquets Editores S.A.
Colección Andanzas
Octubre 2014
557 páginas


Obra de no ficción centrado en el ataque con gas sarin producido en el metro de Tokyo en marzo 1995, que se cobró doce vidas además de miles de personas heridas, que sufrieron sus consecuencias y secuelas.

Lo del término de "no ficción" acabo de enterarme ahora que existe, siempre se aprende algo nuevo, y muy resumidamente viene a emplearse cuando el autor relata hechos reales, siendo el ejemplo más famoso "A sangre Fría", de Truman Capote.

Particularmente lo que me parece es más un ejercicio periodístico en profundidad, es decir, no sólo tratando la noticia en sus grandes titulares, comentando los casos más escabrosos para alimentar el morbo de la sociedad, sino yendo a la persona que lo sufre sin tener culpa de nada.

Creo que este ejercicio es un reconocimiento a todas las víctimas que, como he dicho, no tenían culpa de nada, pues únicamente se dedicaban a vivir y dejar vivir, gente preocupada por su familia y por sus trabajos que en lo último que pensaban era en que una gentuza, guiada por el iluminado de turno, tenía en su mente cometer un acto terrorista para ve a saber qué objetivo.

Algunas personas, por indicación expresa, no figuran con su nombre real, pero creo que es un acto de justicia este libro, ir más allá de la noticia para contactar con los sufridores, para que no se olvide ni la barbaridad cometida por esos iluminados ni la identidad de sus víctimas, gente normal como lo somos cualquiera de nosotros, y que en nada tienen la culpa de que alguien se arrobe el derecho de ser superiores a ellos y por tanto con capacidad para eliminarlos.

Os dejo este enlace sobre este tema, es verdaderamente interesante y da una idea de la barbaridad cometida por esa gentuza, a la par de mostrar lo indefensos que estamos ante actos similares como así se demuestra lamentablemente cada poco.