El último libro de Chufo Llorens, publicado en este año 2011, y sé que viene a ser algo así como la continuación de "Te daré la Tierra", libro este último que aún no leí.
Hace prácticamente un mes que acabé con el y confieso que la primera impresión que me dio fue la misma que cuando leía los cuentos de El Capitán Trueno allá en mi niñez, cuando estaba deseando que llegara el domingo para pedir la propina a mis padres y salir corriendo al kiosco para comprar la revista de la semana de este personaje, y la propina no daba para más, pero me daba igual, podía llegar a leerlo hasta 5 veces seguidas sin que me cansara, para mí seguía siendo una nueva historia.
No me gusta dar demasiados detalles de los libros que leo, sólo me gusta transmitir las sensaciones que me provoca. Este es un libro gordito, 896 páginas, y asusta un poco de entrada, pero desde el primer capítulo la lectura es rápida, no hay ningún párrafo que se atranque, y la historia es igualmente entretenida, y aunque no me entusiasmaba, sí te hacía mantener en vilo lo suficiente como para seguir un capítulo más y otro más y otro más, y así hasta el final.
Realmente es una habilidad del escritor saber colocar las frases, las palabras, la cadencia de las palabras, su colocación,su forma de narración, el intercalamiento de historias, su ambientación, que hacen que un libro como este se lea prácticamente en un pis pas.
Por dar alguna pista decir que la historia está situada en un momento real, siglo XI, en el final de la vida de Ramón Berenguer I El Viejo, pero no se trata de un libro histórico como tal, aunque sí describa determinados momentos históricos siempre interesantes de conocer, y que dan un poco de sabor añadido a su lectura.
Lo de siempre, no os lo perdáis, de seguro que no os arrepentiréis.
Y lo que inserto abajo no tiene que ver nada con el libro, aunque sí con esa impresión que me provocó su lectura, pero en el lado musical. El descubrimiento de este grupo (ya era yo mayorcito, tendría unos 14 años), la fuerza de su música y su ritmo me tuvieron totalmente hipnotizado, sólo tenía una cinta de cassette de una hora, pero acabé desgastándola de tanto como la oí.

