Un compañero, prejubilata, me traslada este nombre. Parece que cuando estaba en Medina, año de gracia de 1971, dentro de las herramientas con las que trabajaba, habia una cosa que se llamaba Adrema, que eran fichas metálicas que se utilizaban para enviar los boletines de saldos a los clientes. Bueno pues alli había toda clase de nombres y ahí apareció, y no es broma, COJONCIO.
He mirado por el Santoral y no he visto ese nombre, así que debe ser la deformación de alguno que ni me imagino.
Nuestro poeta sin par Alberti, en La Arboleda Perdida, hace mención a un viaje por tierras Castellano Leonesas, junto con Gardel, el de los tangos, en donde parece que disfrutaron con todo tido de nombres curiosos que ilustraban los distintos comercios: "Los nombres de los propietarios de las tiendas nos fascinaron. Nombres rudos, primitivos, del martirologio romano y visigótico. Leíamos con delectación, sin poder reprimir la carcajada: "Pasamanería de Hubilibrordo González"; "Café de Genciano Gómez"; "Almacén de Eutimio Bustamante"; y éste sobre todos: "Repuestos de Cojoncio Pérez".
También aparece este nombre en la novela La Colmena, de Camilo José Cela. Cuenta la historia que hubo un seminarista llamado Cojoncio Alba, un seminarista cuyo nombre vino por una apuesta que hizo su padre con sus amigos a que no llamaría Cojoncio a su hijo.
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