domingo, 30 de noviembre de 2014

El umbral de la eternidad

Ken Follet (Cardiff, 5 de junio de 1949)
Plaza y Janés
1148 páginas - septiembre 2014





Por qué me ha gustado esta novela: ¿por el magnífico dominio de los tiempos?, ¿por la adecuada dosis de intriga?, ¿por la habilidad para describir conflictos familiares?, ¿quizás el elevado detalle en las descripciones del entorno, ya sea del lugar, vestidos o ambiente que les rodea en ese instante?, ¿dudas, reflexiones, incertidumbres de los propios personajes?.

Está claro que lo anterior influye, pero creo que lo verdaderamente decisivo es el que se trata de una bonita forma de conocer la historia, pues se ajusta en todo momento a los hechos propiamente dichos, obviamente prescindiendo de las claras licencias que ha tenido que tomarse para encasillar a sus personajes.

Se me olvidaba, ¿qué me decís de las escenas de sexo?, no existe capítulo en donde no haya alguna mención más o menos subida, así a grosso modo calculo que al menos un 10% de la obra lo ocupa este apartado . ¿Pudiera ser que le pagaran por páginas?, esto es un chiste, pero si fuera así explicaría un poco el porqué, aunque también pudiera ser que este capítulo ayudara al incremento de las ventas, vete a saber, el caso es que ahí está, y aunque suprimible, no estorba.

Hubo momentos en los que tenía la sensación de encontrarme ante un culebrón, y prácticamente los parecidos son muchos. He ahí por ejemplo el serial de “amar en tiempos revueltos” en donde tenemos igualmente las vicisitudes de diversas familias en una serie de años históricos. Pero cualquiera puede ver que las similitudes se quedan solamente en parte de la estructura, no van más allá.

Me gustó el video que copio al final, ahí nos cuenta detalles sabrosos de la novela, muchos de los hechos figurados de los protagonistas están basados en personajes reales.





sábado, 15 de noviembre de 2014

Clavos en el corazón

Danielle Thiëry (Viévigne, Côte-D'Or, 15-10-1947)
La Esfera de los Libros S.L.
Enero 2014 - 342 páginas
Premio Quai des Orfèvres 2013


Lo que me atrajo primeramente fue la portada, ejerció una especie de atracción fatal y alargué la mano sin pensarlo demasiado, lo único que hice a mayores fue leer la pequeña reseña de la autora, que me hizo recordar que ya había leído algo sobre ella y este libro en algún periódico o revista, en donde hacía alusión al trabajo que desarrolló como comisaría en un distrito francés, artículo en donde se la trataba bastante bien, aunque no recuerdo los detalles.

Posiblemente por ese conocimiento de su profesión anterior hace que el ambiente de la historia sea algo así como una cueva en donde según te adentras tienes que ir agachándote progresivamente, así hasta que llegas al final, en donde sales a la luz y puedes estirarte y respirar a pleno pulmón.

Los personajes son plenamente humanos, con sus muchos vicios y virtudes, pero voy a mencionar únicamente a su protagonista, el comisario Revel, que no es ningún ejemplo de virtud (bebedor, mujeriego, ... para qué hablar), para mí ningún modelo a seguir, salvo el de la constancia, y que estaba convencido de la relación existente entre dos casos aparentemente desconectados por el tiempo,  y que no paró hasta dar por fin con el hilo conductor que llevó al final de esa cueva.

Es un buen guión para una película, pero realmente aconsejo leer el libro, te mantiene una semana entretenido a tope, con la tensión al máximo, y al final deja un muy buen recuerdo.

El vídeo es en francés, se entiende fácilmente, se trata de una muy buena entrevista y sirve para conocer mejor tanto a la escritora como su obra:







domingo, 9 de noviembre de 2014

Desayuno con diamantes



Definitivamente no, no la había visto. Conocía la banda sonora, de Henry Mancini, y habría apostado porque en alguna ocasión la hubiera visto en algunas de las reposiciones por TV, pero no es así, acabo de verla y no tengo la menor duda, no la había visto anteriormente.

El coprotagonista es George Peppard, del Equipo A, salvo por los años no ha cambiado en nada, y no lo hace nada mal. Y también hay un montón de intervinientes de peso más, nombraré sólamente a José Luis de Villalonga como el rico hacendado brasileño José Da Silva Pereira.

La película es de 1961, o sea, hace 53 años, y en este período ha cambiado la sociedad una barbaridad. Cuento los siguientes detalles que me parecen curiosos.

Respecto al tabaco: en la película casi siempre aparecen fumando en lugares cerrados, actualmente prohibido. Respecto al alcohol, igualmente están casi de contínuo con la copa en la mano, actualmente creo hay un poco más de responsabilidad en este apartado, aunque por otro lado ahora hay un elemento a mayores: la droga bajo sus distintas modalidades.

Respecto a la mentalidad. Audrey interpreta a una muchacha que tiene por principal objetivo casarse con un multimillonario. Cuando Peppard le declara su amor lo hace de una forma que ahora nos parecería un poco chocante, algo así como un “te quiero y por tanto me perteneces”, a lo que le contesta con un argumento que podríamos decir plenamente actual: “las personas no pertenecen a nadie”. Memorable.

El director fue Blake Edwards, el de la Pantera Rosa, Días de vino y rosas, Victor o Victoria …, y un montón de buenas películas más. Cuando haya visto las que me quedan de Audrey empezaré con las de este director.

Al final de la película veo que está basada en la novela del mismo título de Truman Capote y que obviamente ya la tengo apuntada para leerla nada más acabar el ladrillo que tengo encima de la mesita, otra cosa más de la que me he enterado hoy. Todos los días se aprende algo, sólo hay que tener las antenas abiertas.

Copio seguidamente el enlace al corto de la película.