Borja Vilaseca, 2010 - Temas de Hoy
Este es un libros de los que se llama de auto ayuda, y que saqué de la biblioteca del trabajo. El hecho de que un libro esté subrayado no me gusta nada, me confunde y desvía mi atención cuando leo, ya que por un lado tengo la historia original, por el otro lado lo que entiende más destacable el lector subrayador, y por el otro mi propia interpretación, que ya no sé si es la mía, la del subrayador, mezcla de ambas o simplemente que me está pareciendo un royo, proceso éste que obviamente ralentiza mis propias conclusiones.
Independientemente me parece una falta de educación anotar sobre un libro que no es propio.
Afortunadamente sólo estaban así los dos primeros capítulos, se conoce que la historia no le pareció demasiado interesante, de hecho el libro que me han pasado, quitando el principio, parece que el resto está sin estrenar.
Verdaderamente la historia es un poco floja, bastante forzada, pero quizás es en lo que menos tenemos que fijarnos.
El autor la sitúa en una empresa gobernada manu militari, lo que conllevaba la frustración de toda la plantilla, lo cual no es de extrañar, influyendo directamente sobre su vida personal.
A través de esta historia va desgranando toda una serie de principios orientados al autoconocimiento y desarrollo personal, que particularmente pienso que caen por su propio peso, aunque veces no lo pensemos, pero ha tenido que recogerse en este libro e historia en donde sobreactúan los personajes para resaltar más la bondad de estos principios que, vaya por delante, apoyo sin ningún tipo de discusión.
No voy a caer en la tentación de plasmar esos principios, invito a todos a que les descubran a través de la lectura del mismo, eso sí, advirtiéndoles que deben sobreponerse un poco a la ñoñez de la historia, porque es seguro que a todos afectará de alguna forma, pues en más de una situación se identificarán, y desde luego afectará siempre positivamente.
Y finalmente para acabar os paso este tema de Bill Withers que me vuelve totalmente loco. De hecho me cambia el carácter los días que le oigo por la mañana, me deja esa sonrisa bobalicona en la boca que me la mantiene hasta que me acuesto, y eso sin saber lo que dice, ni me he molestado.



