martes, 21 de junio de 2016

Ser feliz en Alaska

Rafael Santandreu (Barcelona, 1969)
Grijalbo
Penguin Random House Grupo Editorial S.A.U.
313 páginas - Marzo 2016



No, no estoy en contra de los denominados libros de ayuda, como el presente, de hecho los leo sin ningún tipo de prejuicio, y no digo que no me hayan orientado en alguna ocasión, sin embargo tengo que decir que a la mayoría de ellos les sobra palabrería, y me explico.

Aunque podría generalizar sin riesgo a equivocarme demasiado, nos centraremos en este libro. El autor, psicólogo reconocido por todo el mundo, tiene una gran experiencia, con intervenciones en programas de radio y televisión en donde traslada al público claramente y de una forma muy cercana lo que expone en sus libros,  lo que le hace aún más creíble.

Aquí es donde voy, creo que su verdadero arte es seducir con las palabras, predispone con sus historias y atrae con sus propios casos, personales y profesionales, aplicando al final su lógica, sus pensamientos, su filosofía, al problema en curso, para modificar la conducta del afectado, que creo somos todos, y dirigirnos a la felicidad.

Él lo llama psicología cognitiva, y sobre esto resalto una de sus frases que él ya aclara que en realidad es del famoso filósofo griego Epícteto:

"no nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos a nosotros mismos acerca de lo que nos sucede"

Creo que si lo pensáis está claro, es obvio, y creo que es uno de los grandes principios del libro, y hay un montón de perlas más, dignas todas ellas al menos de reflexión: "Dejar de quejarte y disfrutar de lo que te rodea", "Todos los miedos son creación de la mente", y un largo etcétera.

Pero como veis las más de las veces únicamente orienta hacia dónde está esa felicidad, indica la dirección, pero no habla de los medios, de las dificultades más comunes que pueden encontrarse. Nada es tan fácil.

Yo no soy psicólogo, pero quizás por eso mismo creo que estoy en condiciones de dar mi parecer sobre cómo podían ayudar aún más este tipo de libros, como digo me quedo con su filosofía, pero echo de menos fórmulas concretas para entrenar a la mente o al cuerpo, con ejercicios, métodos o pautas de algún tipo.

Sí, de acuerdo, al final de cada capítulo hace un breve resumen al estilo de los que ponían en los libros de texto en mis años (no sé si será el caso de todos), y que recuerdo que era lo primero que nos aprendíamos, pero también estaréis conmigo en que no es suficiente, creo que a veces hasta desanima.

En cualquier caso, y dicho lo anterior, soy partidario de que cada uno lo lea con atención y saque sus propias consecuencias, mal no va a hacer a nadie, todo lo contrario, no hará ningún mal y sí más de un bien.

Ahí os dejo un enlace de un programa de radio que aconsejo visitéis (El canto del grillo, de tres a seis de la mañana en Radio Nacional), y que creo aclarará más lo antedicho.










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