Este libro lo leyó mi señora primero, y me dijo: "si no tienes nada para leer puedes empezar con éste", y así fue como conocí a esta escritora, Sarah Lark, que parecía venía avalada por 2 millones de lectores, así que con este precedente empecé sin más.
Un poco folletín sí que es este libro, me recuerda un poco a La Casa de la Pradera, pero sea como sea se lee bastante bien, su lectura es cadente sin ningún tipo de artificios o complicaciones, y la trama está muy bien montada, a la par de haber sabido mezclarla con una magnífica mezcla de intriga dentro de un momento histórico interesante como es la colonización de Nueva Zelanda a finales del siglo XIX.
Hubo un momento en que pensé que este libro no tendría nunca fin, que pasaría la acción a los hijos, y estos a sus nietos, y así hasta el final, al estilo de la mejor saga familiar que se precie, pero no, aunque el principio y el desenlace está bastante cuidado y se hace muy entretenido, al final parece que tiene prisa por acabar y lo hace prácticamente en un pis pas.
Sí me gustó la perspectiva de una mujer bajo la perspectiva sobre la que está desarrollada esta novela. Las protagonistas son mujeres, y creo que sí traslada la idea que había en esa época de una mujer y lo duro que debió de ser para esas mujeres, las de esa época, sobrevivir... me impresionó.
Me estoy alargando demasiado, leedla por favor, pero hacedlo en su justa medida, es decir, sin denostarla demasiado pronto ni dándose por vencido, veréis que incluso engancha.
Y para acompañar la lectura de esta pequeña reseña, ahí os pongo un vídeo de una banda danesa de música alternativa que he conocido a la vez, y no está nada nada nada mal:

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