domingo, 29 de enero de 2012

1Q84 ... y tres.


Y llegó la tercera parte de la trilogía 1Q84 de Haruki Murakami, Tusquets Editores, colección Andanzas, año 2011:




Recuerdo haber comentado que las novelas de Haruki no tenían ni nudo ni desenlace ni nada de nada, sino que únicamente se limitaba a contar su historia que iba desgranando poco a poco hasta el final, en donde prácticamente te quedabas tal cual, con un buen sabor por la historia leída, pero con el final totalmente abierto y a la libre imaginación de cada uno, o bien final abierto para que posteriormente fuera retomado por el autor para reengancharse con otro libro continuación. 

Esto último es lo que creo que ha pasado con el presente caso, después de contarnos una historia típica al uso de Murakami en los dos primeros libros, en donde desgrana a lo largo de esta historia la imaginación e ingenio al que nos tiene habituados.

Creo que no lo dije en mi anterior comentario, pero como en otros libros, aquí también tenemos un mundo paralelo, pero en este caso hay dos protagonistas que a partes iguales van intercalándose en la novela, por una lado la protagonista femenina, Aomame, y por el otro lado el masculino, Tengo.

Ambos viven una historia de amor indirecto, es decir, se conocieron en su momento, guardaron ambos un instante en su memoria, y desde ese momento lo único que hicieron fue rememorarlo, siempre preguntándose que haría la otra persona, pero sin tener un contacto directo.

No continúo, creo que a todos los que hayan leído los dos libros anteriores no les defraudará, aunque particularmente se me hizo un poco largo el final, y aunque aparentemente no tiene continuación, está perfectamente abierto para poder empezar a desarrollar la historia nuevamente, o esa es la sensación que me queda por la forma en que otros personajes paralelos actúan.

Y al final, y por motivos que entiendo obvios, me ha venido a la mente este maravilloso tema con el que soñé numerosas veces en mi niñez y preadolescencia, en donde no teníamos la facilidad de acceso a estos temas que tenemos ahora, una auténtica suerte. Su título "Un hombre y una mujer", del año 1966, interpretado por Mireille Mathieu y Sacha Distel, que por cierto nació el 29 de enero de 1933, es decir, hoy cumple años, no digo cuantos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario