sábado, 11 de febrero de 2012

Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven

Albert Espinosa, Plaza & Janés, año 2011.



Fue mi hija la que pidió el libro, pero ella estaba acabando un libro y yo no tenía lectura en ese momento, así que empecé un poco sin ganas, pues lo consideraba, sin haber leído nada de este escritor, más dirigido hacia adolescentes y su entorno.

Realmente no me equivoqué, es así, está orientado a adolescentes ya próximos a salir de este estado para convertirse en jóvenes, estado previo a la madurez, y en mi opinión lo hace con éxito, pues no sólo cuenta la historia de forma más o menos amena, sino que aporta una sensibilidad especial a la historia, su protagonista y resto personajes, a la que añadir esa forma de ver la vida extraordinariamente positiva que empatiza inmediatamente con el lector.

Lo primero que me vino a la memoria, una vez leída esta novela, es que nos encontramos con el Paulo Coehlo español...., esa forma de contar la historia, esas perífrasis, esas ideas y venidas en el tiempo, esa simbología..., lo dicho, el Paulo Coehlo español.

Me he enterado un poco de la vida personal de este escritor, y la verdad es que, estar como está ahora, tiene un mérito sorprendente, fruto del esfuerzo personal y quizás de lo comentado anteriormente: sensibilidad y positivismo ante la vida, de la que debemos aprender todo el mundo.

Obviamente a unos les gustará, a otros no, pero más que fijarse en la historia, mirad a vuestro interior, no tengo ninguna duda que ha calará en vuestra alma.

Y hablando de juventud, ahí os dejo un tema que en mi adolescencia me volvía loco, y ahora también, porqué no:


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