Nada más empezar a leerle sentí que este libro era diferente, lo que está claro es una obviedad, todos los libros son diferentes, y creo que lo que me hizo pensar así es el lugar en donde se ubica la historia, Cerdeña, en una época no muy lejana, mediados de este último siglo, y sus costumbres, entre las que están una forma curiosa de adopción, "hija del alma", y digamos la labor que hace en esa comunidad la mujer que adopta a esta niña.
Parece que esa sociedad ya tiene resuelto de hace tiempo algo tan polémico como el fin de nuestra existencia, perfectamente asumido por todo el pueblo, incluido el cura, quien calla.
La forma de escribir de Michela te acerca profundamente al personaje, casi sintiendo como una niña, cuando es la niña la que está narrando, sus miedos, sus incógnitas, como la de su madre del alma.
La historia no chirría por ningún lado, los personajes bien definidos, su descripción del entorno hace prácticamente ubicarnos ahí, justo en ese momento, en ese lugar, en ese paisaje, en ...
Y para acabar, como quiera que últimamente estoy como loco reviviendo mis viejos momentos del descubrimiento de YES y asociados, os copio un enlace de un tema que oí con 14 años, me dejó alelado, y todavía me provoca la misma sensación cuando vuelvo a oirlo.

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