No soy imparcial con este escritor. Desde hace tres años me cautivó con sus distintos libros sobre las andanzas y desventuras del inspector Wallander, y hasta ahora.
Este libro tiene la misma crudeza, la misma desesperación ante el destino que todos sus personajes anteriores, sus pensamientos y sufrimientos, que aunque suenen diferentes, realmente son los mismos que viene reflejando en toda su obra, y que imagino son un extremidad más del autor.
Sus descripciones siempre me conmueven, me hacen sentir triste o alegre con el personaje, a identificarme con su estado actual, con su incertidumbre, frío cuando describe el frío, calor, pobreza...
Se me ha quedado el final de la novela: "hay que ver lo poco que sabemos de lo mucho que ignoramos", y es que a raíz de la constancia histórica de que una mujer sueca vivió en una determinada época y lugar, Henning nos ha regalado una sorprendente historia, audaz, creíble, casi real, que nos ayuda a comprender mejor nuestras relaciones con los demás.
Vaya, que no vais a lamentar leer esta magnífica novela, como de seguro que tampoco os arrepentiréis de oír este maravilloso tema de Jackie McLean:
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