En su trama tiene un montón de elementos comunes con El Jardin Olvidado: tenemos un cuento, tenemos un castillo o mansión, tenemos una familia con linaje, tenemos una carta olvidadada, tenemos un niña que se cruzó en determinado momento con esa familia, y además, entre otras cosas, un protagonista intrigado por una reacción de su madre, y que sabe ligar poco a poco cada trozo de la información que va recogiendo por uno u otro sitio, llegando a conformar la historia final tal y como sucedió.
Pues así dicho parece como si esta novela fuera una especie de segundo plato o un libro escrito al hilo del éxito anterior, y nada más lejos de mi intención. Sí, puede ser que compartan misma fuente de inspiración, pero este relato no desmerece en absoluto del libro antes mencionado.
Kate Morton tiene una gran habilidad narrando, describiendo situaciones, paisajes, decoración de una habitación, un vestido, momentos en general, situaciones de todos los personajes que hacen que se transformen en los protagonistas del libro.
Esa técnica hace que por momentos el lector quede aislado, hipnotizado por la historia, siendo imposible abandonar el capítulo sin haberlo terminado, y llegado este momento, incluso hay que reunir fuerza de voluntad para no continuar con el siguiente, y así hasta el final.
El tema que pongo a continuación no tiene nada que ver con el libro, pero me ha acompañado durante todo el día, incluso ahora escribiendo esta pequeña reseña; me gusta, y me parecería injusto no trasladar esta maravilla a todos vosotros.
Kate Morton tiene una gran habilidad narrando, describiendo situaciones, paisajes, decoración de una habitación, un vestido, momentos en general, situaciones de todos los personajes que hacen que se transformen en los protagonistas del libro.
Esa técnica hace que por momentos el lector quede aislado, hipnotizado por la historia, siendo imposible abandonar el capítulo sin haberlo terminado, y llegado este momento, incluso hay que reunir fuerza de voluntad para no continuar con el siguiente, y así hasta el final.
El tema que pongo a continuación no tiene nada que ver con el libro, pero me ha acompañado durante todo el día, incluso ahora escribiendo esta pequeña reseña; me gusta, y me parecería injusto no trasladar esta maravilla a todos vosotros.

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