jueves, 4 de marzo de 2010

El hombre inquieto


Esto no es ningún nombre especial, se trata de la última novela de Henning Mankell, y en principio la última novela del subinspector Kurt Wallander.
Hará unos cuatro años me fijé en un libro de este autor al ir a coger el periódico, venía con otro de otra escritora de novela negra, pero fué el libro de Henning el que se me quedó: "la quinta mujer".
Ni qué decir tiene que lo primero que hice al llegar a casa fue acercarme a la Biblioteca de la Comunidad y buscar ese título.

Vaya si me gustó, de hecho empecé a leerme todas las novelas por año de escritura.
Siempre tuve la sensación que este subinspector envejecía a la vez que el autor, y que todos los pensamientos y achaques los iba reflejando en él, y es especialmente en este libro, en donde el protagonista tiene ya 60 años, cuando se le ve más achacoso, pues no sólo tiene principio de diabetes, sino lagunas de memoria y otros males propios de la edad, y en donde sus reflexiones sobre su vida pasada, y la conciencia de la proximidad de la muerte, para un servidor, que se acerca a esa edad, calan muy adentro, pues se trata de reflexiones muy comunes y que todos, en uno u otro momento nos hacemos, y que verlos reflejados en un libro en unas determinadas circunstancias, impresionan favorablemente.
Es ésto lo que siempre me gustó de este policía, que no se trata de ningún superhéroe al estilo americano, sino de una persona normal, con sus defectos, manías y comidas de coco, y que si sale adelante en sus investigaciones es a base de insistir, perseverar.

Quizás sea esta la moraleja: perserverar en lo que creemos.
De cualquier forma no me enredo más, este es un libro verdaderamente recomendable, de seguro que su lectura no defraudaré a nadie, ahora bien, si os decidís a empezar a leer la saga de este subinspector, casi os aconsejaría que empezárais por el primer libro.
La imagen se corresponde con el Puente Colgante, en Valladolid, sobre el Pisuerga, o Puente de Hierro, porque es totalmente de este metal, concretamente hierro forjado roblonado. Fue construido en 1864 en los talleres Henderson Porter de Birmingham (Gran Bretaña), bajo la supervisión de los ingenieros españoles Carlos Campuzano y Antonio Borregón y se inauguró el 19 de abril de 1865.
Recuerdo que cuando era chaval había un cartel tanto a la entrada como a la salida en donde se prevenía que no debían pasar camiones más de un determinado tonelaje, poco, de hecho creo que se refería a un quintal, y que tampoco podían pasar "tropas haciendo la instrucción".
Ahora está limitado a un carril solamente, y cuando pasa algún camión ligero se nota como que baila un poco, es decir, da un poco de sensación, pero ahí lo tenemos.
También de esa época recuerdo que durante el verano siempre había alguno que quería demostrar su hombría tirandose al agua desde la parte de arriba, unos 12 metros, y vaya que se tiraban, y nunca oí que nadie pereciera o quedara lesionado por ello. Los que no eran tan grandes se tiraban desde el mismo puente saltando la valla, pero aún y con esas habrá la friolera de unos 6/7 metros.
Recuerdo a un amigo del grupo, de mi misma edad y a quien llamábamos "el vena", quizás por envidia, porque el tío era alto, ágil y además estaba musculoso, que subía y baja por este puente como le venía en gana, digno de ver.

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