viernes, 5 de marzo de 2010

Fidel


Aunque este nombre suene mucho, quizás por el revolucionario cubano, este es un nombre que muy pocas veces he oido, concretamente conozco a un tío político, y mi madre: Fidela, que la llamaron así por nacer el día de San Fidel de Sigmaringa. el 24 de abril.
Sobre la historia de este santo os remito a la siguiente página: http://www.franciscanos.org/prudencio/fidelsigma.html, en donde es tratado con profusión, y de verdad que es interesante leerlo.
Muy resumidamente decir que nació como Marcos Rey Rosemberger, en Sigmaringa (Alemania), al lado del Danubio, año de 1577.
Vivió directamente la inestable situación religiosa que sacudió Europa durante esos años, dejando finalmente su despacho de abogado para ordenarse sacerdote en 1612.
Fue asesiano el 24 de abril de 1622 por un grupo de protestantes a la salida de un acto litúrgico, en Seewis (o Sevis).

¿Y que tiene que ver esta historia con la iglesia que figura en la foto?.

Pues bien, esta iglesia se trata de la parroquia de San Nicolás de Bari, es una de las cinco primeras parroquias de Valladolid. Desde los tiempos en que Valladolid no era aún Obispado. Situada en sus comienzos en las inmediaciones del Puente Mayor y posteriormente trasladada al templo de los Trinitarios Descalzos de la plaza de la Trinidad donde se halla ahora emplazada.

Conserva la fachada del templo original, se comenzó a construir a principios del siglo XVIII y se finalizó en 1740.

El interior constaba de tres naves, actualmente solo tiene dos: la central con bóveda de cañón y la del evangelio.

Muy conocida en la ciudad desde hace años por “las caminatas de San Nicolás”, que consisten en ir caminando cada lunes hasta la iglesia, por devoción u ofrenda al Santo.

Recuerdo a mi madre siempre con su hábito marrón, al parecer por un voto que hizo cuando mi padre estaba bastante pachucho, pues al parecer debía tener algún tipo de cáncer que contrajo con seguridad durante la guerra civil, pues me pareció oir que no quedó nadie de su grupo, y que todos habían acabado igual, cancerosos perdidos. A pesar de todo mi padre fue de los que más vivieron.
Igualmente recuerdo los paseos que nos dábamos todos los lunes hasta la iglesia, en donde aparte de la oración, recuerdo que cogia la oportuna estampita (llegué a tener una auténtica colección), y la hoja de los lunes que daban en la iglesia, que por cierto me la leía entera.
No fueron buenos ni malos momentos, fue el tiempo que me tocó vivir y del que guardo muy buen recuerdo.
Si alguien viene de visita a Valladolid, que no se pierda visitar esta iglesia, y si puede ser un lunes, mucho mejor.

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